La Ollesch

La Ollesch

Aprendió a adaptarse con sus alpargatas de tela de lona a una montaña que la recibió con un inmenso abrazo, que la cobijó y le permitió reencontarse con la música y sus decires que habían quedado escondidos en un cuerpo que parecía marchitarse sin cantar.
Hoy se anima a caminar en la nieve con alpargatas que le permiten sentir la realidad que la rodea, que la emociona y la conmueve, que la interpela y la pone a cantar cada vez más fuerte. Bien humana. Llena de errores y miedos.
Y brotaron nuevas letras y canciones que hoy salen a la luz… y redescubre y se amiga con aquellas de su juventud, que no hacen más que mostrarla tal cual es. Y se entreveran la calma del río con las cascadas del agua que choca con las piedras.